¿Cómo afecta la crisis de suministros y subida de costes a la seguridad alimentaria?

La seguridad alimentaria sigue siendo la prioridad

La energía, la materia prima, el transporte, los consumos, los precios… Todo se ha disparado durante los últimos meses casi por sorpresa. Los mercados a nivel mundial están inmersos en una profunda crisis de suministros, lo que ha provocado una notable escalada de costes de las materias primas y la energía. Una situación atípica que llega tras dos años de una pandemia que ha cambiado las reglas del juego.

En plena fase de reconversión de los mercados, nos encontramos, desde hace dos meses, con otro condicionante que vuelve a tambalear el tablero mundial; la invasión de Ucrania y el aislamiento a Rusia sobre los mercados de abastecimiento de energía y materias primas. Todo esto aviva el escenario de inestabilidad de los mercados. Una situación que acrecienta el interés de la industria en general en reducir costes de forma prioritaria. Una premisa que es posible sin poner en jaque la seguridad alimentaria con asesoramiento técnico, evitando así otros problemas más graves como de salud, de inseguridad y de reputación, entre otros.

La industria alimentaria se enfrenta a una difícil tesitura. Cómo afrontar todos estos incrementos manteniendo los márgenes y sin reducir la seguridad de sus productos. Casi una quimera que no puede poner en entredicho al mercado global.

Los casos recientes de brotes de intoxicaciones alimentarias ponen a todo el sector en alerta. Reducir sin más los costes en las tareas de limpieza y desinfección de las instalaciones no es una buena opción, si no más bien todo lo contrario. No cumplir con los protocolos de higienización establecidos, suprimir unos productos por otros de menor calidad, tiene una consecuencia directa…, la de disminuir la seguridad alimentaria.

La industria química también se ha visto perjudicada por esta nueva situación. El incremento de todos los costes también les está afectando. No por ello debe cejar en su ímpetu de producir productos de calidad, eficaces y eficientes que permitan a la industria alimentaria elaborar alimentos seguros.

Hace unos días la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de enfermedades (ECDC) daban a conocer el brote internacional de infecciones por Salmonella typhimurium ST34 relacionado con productos de chocolate. Hasta principios de abril se habían registrado 150 casos, principalmente en niños menores de diez años, víctimas de intoxicaciones alimentaria.

Pero este pasado mes de abril nos ha dejado también otras noticias sobre productos contaminados perjudiciales para la salud de las personas. Así, un brote de Listeria monocytogenes en cabeza de cerdo, de Escherichia coli en Francia por consumo de masa congelada o de sibutramina en un complemento alimenticio. Estos no son más que unos ejemplos de lo que puede proliferar en los próximos meses si se baja la guardia en materia de higiene en los centros de producción.

Según la Organización Mundial de Salud en Europa mueren cada año 4.700 personas por consumir alimentos contaminados, 420.000 en todo el mundo, y 23 millones de europeos se enferman por este motivo.

Reducir las tareas de limpieza y desinfección es incompatible con garantizar la seguridad de los alimentos. Optimizar no es recortar. Es buscar nuevas herramientas y productos más eficientes y sostenibles que puedan llevar implícito el ahorro en tiempo y consumos de agua y energía, que son los principales factores que contribuyen al coste de las operaciones de higiene. La sustitución de detergentes y desinfectantes por otros de calidad inferior no es la solución. Reducir la frecuencia de limpieza y desinfección tampoco lo es. Así pues, hoy en día, mantener los procesos de higiene bajo unos límites que garanticen la seguridad alimentaria resulta fundamental. Como también lo es disponer en la industria de un correcto asesoramiento y unos indicados servicios técnicos en los procesos de higiene.

Precisamente en todo esto es donde el partner en higiene desempeña un papel primordial. Una función de asesoramiento en el que se definan las características y compromisos establecidos que se deben cumplir para garantizar la adecuación, calidad y eficacia de los servicios prestados. La puesta en marcha de herramientas de seguimiento y control contribuirán a que mejore la eficacia de los procesos de higienización y con ello, la puesta en el mercado de alimentos seguros por parte de la industria. De este modo, es posible ofrecer soluciones personalizadas de higiene sostenible y lograr unos procesos de higienización más eficientes con costes menores.

Se habla pues de un servicio de higiene integral que cubra todas las áreas y factores implicados en la higienización de las instalaciones de producción y manipulación de alimentos: desde la recomendación y suministro de productos y los equipos necesarios para su aplicación hasta la validación de los resultados de higiene. Sin olvidar aspectos como la formación del personal implicado en la higiene y su supervisión, así como el diseño de protocolos de limpieza y desinfección.

Automatizar los procesos, puede ser un buen ejemplo para reducir los consumos. En este sentido se pueden utilizar sistemas de limpieza automáticos de cintas, por ejemplo, o incluso usar la limpieza por ultrasonidos. Además, hoy en día, el mercado dispone de sistemas de monitorización de consumos tanto para los sistemas de limpieza de espacios abiertos, como para los CIP.

El uso de equipos de calidad, así como la puesta en marcha de un servicio de mantenimiento preventivo, controlando la dosificación, es otra buena práctica que se puede llevar a cabo.

Aquí, los productos también juegan un papel importante. Optar por alternativas igual de eficaces, como aquellos que se sirven en formato concentrado, con el ahorro en su transporte que ello comporta, así como otros tipos de producto de fácil enjuagado o que funcionan a bajas temperaturas, con el correspondiente ahorro de agua y de energía, son otras opciones a tener en cuenta.

En esta crisis de precios, de lucha incesante por el ahorro de costes, los distintos eslabones de la cadena de valor de la industria alimentaria no deben olvidar su función primordial: producir alimentos seguros; garantizar que los productos que salen de sus plantas sean seguros. Esta amenaza debe convertirse en una oportunidad para examinar más de cerca los procesos de limpieza y desinfección. Es cierto que esto puede llevar algo de tiempo y esfuerzo, pero dará lugar a un mejor seguimiento y control de todos estos procesos a la larga. Sin duda alguna, este es el único método válido para definir los posibles ahorros, manteniendo al mismo tiempo un entorno de producción de alimentos seguros.

Solo así podremos afrontar esta nueva amenaza que ya ha empezado a manifestar los primeros síntomas. Que vaya o no a más dependerá del grado de implicación de la propia cadena de valor. Una crisis de reputación puede ocasionar un daño irreversible para la propia marca, sin olvidar el daño ocasionado previamente a los consumidores. Sea como fuera, bajo ningún concepto se debe bajar la guardia en materia de seguridad alimentaria; simplemente resulta vital. Hoy más que nunca ha de primar la gran profesionalidad de los trabajadores y proveedores de la industria alimentaria en beneficio de la Seguridad de los alimentos

Authors

Ramón Bertó Navarro

Director general de Christeyns España. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Valencia, Master en Seguridad Alimentaria por el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid y Master en Gestión de empresas por la escuela de Organización Industrial. Cuenta con más de 20 años de experiencia en materia de Seguridad Alimentaria e higiene en la Industria Alimentaria, siendo autor de numerosas publicaciones.

Joan Estornell

Marketing Manager Food Hygiene en CHRISTEYNS. Licenciado en Ciencias de la Información. Máster en Dirección de Cuentas Publicitarias. Innovación estratégica en Marketing y Publicidad (UAB). Máster en Digital Business. Marketing Digital (ESIC Business & Marketing School). Curso Higienista en la Industria Alimentaria (Betelgeux).

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